Al final, todo lo que viene, va.
Al final, siempre final.
Intentarás cambiar cosas inamovibles e intentarás con todas tus fuerzas que todo esté bien, sin darte cuenta de que si algo tiene que pasar, pasará, quieras o no. Siempre con la coraza puesta, con la armadura en mano intentando ganar cualquier batalla. Sin darnos cuenta que lo importante no es ganar la nueva batalla, sino no perder la que ya ganaste en su día.
Hemos navegado los océanos más profundos. Océanos de lava, felicidad, amor. Quizás sea hora ya de dejar el barco en punto muerto en medio del mar y dejar fluir cualquier tipo de mareas. Que cuanto más te quitas, más me pongo y la bajada es peor.
Mejor será bajar a todos los navegantes del barco y quedarnos tú y yo a charlar. Tantas cosas han cambiado desde el último verano que ni yo misma sé si eres tú que avanzas muy rápido o yo que me he quedado estancada.