Parece mentira, pero hace exactamente 391 días desde que, de una manera u otra esta historia comenzó, aunque me quedo con los últimos 229, que son los que cuentan y en los que de verdad nos hemos demostrado todo, porque todos los anteriores fueron un ni contigo, ni sin ti. Malos y buenos momentos, más buenos que malos, claro, sonrisas y lágrimas, pero sobretodo mucho amor, cariño y compresión, aunque a veces sé que soy muy cabezona y no llego a entender ciertas cosas.Hemos pasado el verano más bonito de nuestra vida juntos, y ahora se acabó. Se acabaron los días en el campo, en la piscina, las noches abrazada a ti y los buenos días a tu lado. Ya está aquí el invierno, y con ello el no verte tan a menudo. Lo que era un verte todos los días se ha convertido en un verte el fin de semana solamente. ¿Pero sabes? Si algo he sacado en claro de todo esto es que nos está sirviendo para darnos cuenta de que nos necesitamos mutuamente y de que ni 40 km de mierda de distancia, ni 3819389 km, nos van a separar, porque lo que nosotros hemos ido creando todo este tiempo no es capaz de romperlo nada.
Que de este tiempo me quedo con todos los fines de semana juntos, los días en mi casa, las peleas, los llantos, las despedidas, las bromas, los piques, las risas, los agobios, las llamadas a las tantas de la madrugada, los besos, los abrazos. Todo, me quedo con todo.
Quería decirte que contigo he llegado a sentir la felicidad en su máximo esplendor, que contigo no hay día malos, solo momentos que tienen que pasar para que una relación fluya, que necesitaba a alguien como tú en mi vida, que me hiciera rabiar pero a la vez me quisiera con locura.
¡Que eres lo mejor que me ha pasado en la vida!
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