sábado, 10 de marzo de 2012

Nadie podrá con nosotros, pero estuvieron muy cerca ayer.

Muchas personas cometemos el error de pensar que por el simple hecho de estar con la persona a la que quieres tienes que ser feliz. No, eso es un error. Es una razón para ser feliz, pero a veces no la única. Me he dado cuenta de que en una relación no puede estar siempre todo perfecto. Que a veces lo que menos esperas que pase, pasa. Que tienes que saltar un montón de obstáculos y que se cruzarán un millón de personas más en nuestra vida, que, o bien las dejaremos entrar, o bien las dejaremos cruzar de una frontera a otra sin parar a repostar, pero que es una razón más para seguir juntos, o quizás una más para abandonar el camino iniciado y comenzar otro nuevo.
Ya hemos vivido el primer gran obstáculo, la primera gran pelea. Antes eran peleas de colgar el teléfono y a los 5 minutos llamar. Ésta me ha superado, doce horas sin saber qué coño nos estaba pasando. Doce horas queriéndome morir por si te perdía. Pero como siempre, cada río vuelve a su caudal. Como siempre, después de toda tormenta vuelve la calma.

El presente es este, contigo. El futuro nadie lo sabe, pero ojalá que contigo también, esquivando todas las tormentas que vengan y aguantando bajo el paraguas el aguacero.

"Ya pueden clavar puñales, ya pueden cruzar tijeras, ya pueden cubrir con sal los ladrillos de tu puerta... Ayer, hoy, mañana y siempre. Eternamente a tu vera..."

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