Y el mar volvió a estar en calma, la tempestad cesó, al igual que cesan los latidos de un corazón estropeado.
Siempre me he dicho que para que una persona que se aleja de tu lado vuelva a ti tienes que dejarle tiempo. Tiempo para pensar, para creer en eso, para sentir... tiempo para darse cuenta de que te necesita.
A veces no está de más dejarse llevar, desconectar del mundo y ponerte en modo avión para volar un poco y aterrizar cuando todo ya esté en orden.
Querer no es siempre poder. Querer es otra cosa. Querer es respetar el espacio del otro, sus acciones, sus deseos...
A veces hay que dejarse llevar por la razón, aunque el corazón siempre mande. Hay que pensar y recapacitar, dejar de ser egoístas y ponerse en la piel del otro por un momento.